Comprar un resultado que ya estaba escrito
Los juegos de resultado inmediato funcionan con una lógica distinta de la que gobierna una tragamonedas, y esa diferencia se pasa por alto porque en pantalla se parecen bastante. Aquí se adquiere un boleto cuyo desenlace ya estaba definido antes de comprarlo; la animación de raspado solo lo revela. Esta serie trata esos juegos y el bingo, dos familias que comparten un rasgo: el resultado no se calcula en el momento en que usted actúa.
Las cuatro características
Todas se derivan de que el desenlace precede a la compra.
El boleto ya trae su resultado
Al adquirirlo se toma uno de un conjunto de resultados definidos de antemano. Raspar, tocar o revelar no influye en nada: solo muestra lo que estaba asignado a ese boleto.
La animación es presentación, no cálculo
El orden en que se revelan las casillas y el suspenso están diseñados. No hay diferencia alguna entre revelar de a poco o usar la opción de mostrar todo de una vez.
La tabla de premios describe todo el conjunto
Indica cuántos boletos hay de cada categoría de premio dentro de la emisión. Es una información distinta de la de una tragamonedas y bastante más concreta.
El ritmo puede ser muy alto
Sin espera entre compra y resultado, es posible encadenar decenas de boletos en minutos. Ese ritmo es la característica que más afecta al gasto por sesión.
Preguntas que se repiten
¿Influye cómo raspo el boleto?
En nada: el resultado ya estaba en el boleto antes de que usted tocara la pantalla. Es el mismo caso del botón de detener en una tragamonedas, que acorta la animación sin cambiar el desenlace.
¿Existe alguna ventaja en comprar varios a la vez?
Es una comodidad y no modifica las probabilidades de cada boleto. Lo que sí multiplica es el gasto por minuto, que en estos juegos ya es alto de por sí.
¿Se parecen a los boletos físicos de raspar?
La lógica de conjunto definido es la misma, y en la versión digital el conjunto lo administra un sistema. Las páginas siguientes explican qué consecuencias tiene eso.